miércoles, 6 de junio de 2012

Tercera etapa del viaje-reencuentro-aventura. Después de dejar al tío Jorge en casa habiendole leído la cartilla (no hay que tirarse del sofá al suelo gritando, no hay que colgarse de las lámparas, no hay que abrir el grifo de la cocina y meterse debajo como si fuera una cascada...), Primo decide irse solo dirección Hollywood en busca de alguien más de la family, y sabe que va a tener que ir aprendiendo idiomas porque si no es imposible coger ni un taxi ni buscar un puesto de perritos calientes y pedir que le pongan algo de alpiste.
Sabe que había otro familiar que hacía películas, que empezó poquito a poco, y que como le gustaba vestirse siempre de negro al final lo fichó la Metro Goldwin Mayer hace ya muchos años. Acude a los estudios en el taxi que ha podido coger por fin, no por falta de idiomas sino porque es tan pequeñito que por muchos saltos que daba no lo veían. Cuando llega tiene que esperar un rato porque están grabando la última escena de un remake de no se qué, y cuando el actor principal, que es igual de pequeño que él, se da la vuelta y lo ve le dice con una voz muy rara "Primo, soy tu tío" "Bieeeeen, tío Antonio, eres tú!!!.
La felicidad los embarga y las risas casi los ahogan, ahora entiende Primo por qué cada vez que veía una peli suya se emocionaba tanto.
"Tío Antonio, tenemos que volver a Valencia, os estoy reuniendo a todos y aún faltais muchos!", así que vuelven en el jet privado del tío, de algo sirve ser una estrella de Hollywood, van sentaditos o tumbaditos, ven peliculas, les dan pienso del bueno con verduritas que les encanta y les apagan la luz para que puedan dormir y descansar.
Ya son tres, ya falta menos.